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martes, 6 de octubre de 2015

Rusia, el baloncesto a la deriva de una potencia mundial



Lejos quedan los años en los que el conjunto ruso dominaba el deporte de la canasta, donde ahora atraviesa una profunda crisis


El baloncesto ruso, sumido en una crisis institucional durante los dos últimos años, llegaba a este Europeo con muchas bajas y con la FIBA observando con lupa la gestión institucional. Una historia que comenzó hace dos años y que ha llevado a Rusia a navegar sin rumbo tras los éxitos cosechados a lo largo de la historia.
El 30 de noviembre de 2012, David Blatt, el seleccionador que llevó a Rusia a ganar el Oro en el Eurobasket de 2007 y al Bronce en los JJOO de Londres 2012, anunciaba su retiradacon estas palabras: "Dejo el cargo con un sentimiento de orgullo y felicidad porque el equipo nacional ruso se encuentra en la cima de su crecimiento". Sin embargo, desde los despachos han lanzado el baloncesto a la mediocridad.
El germen del desastre su cuece en 2013 cuando la Federación Rusa elige como presidenta a Julia Anikeyeva, que empieza a acometer una serie de irregularidades en su mandato. Este mismo año, el Tribunal de Moscú, consciente de las malas técnicas de la presidenta, obliga a la Federación a repetir las elecciones, declarando las de 2013 como ilegítimas.
Es entonces cuando la FIBA toma parte en el asunto. La organización, cansada de la Federación Rusa, decide el 29 de julio de este año emitir una sanción que deja fuera al equipo nacional de todas las competiciones internacionales alegando "escándalos en la federación". La noticia se hace eco a nivel internacional y Rusia, que había sido una de las potencias europeas a nivel baloncestístico en los últimos años, se hunde a la vista de todos, aunque la mayoría reconociendo la sanción como merecida.
Durante los doce días siguientes se trabaja duro para que la FIBA revoque su decisión. El 9 de agosto, tras una reunión en Tokio, el máximo organismo del baloncesto decide mantener la sanción, pero concede a Rusia la posibilidad extraordinaria de disputar el Eurobasket y los JJOO de Rio 2016, estos últimos en caso de clasificarse.
Sin embargo, lejos de reaccionar, el lío se monta ahora en lo deportivo cuando cinco días más tarde, el seleccionador Evgeny Pashutin intenta excluir de la preparación del Eurobasket a los jugadores Anton Ponkrashov, Evgeny Voronov y Egor Vyaltsev alegando sendas lesiones. Los jugadores niegan estar lesionados y sus compañeros boicotean al entrenador asegurando que si no vuelven los tres jugadores a la concentración, ellos también se van. Pashutin, con el país echado encima, reconsidera la decisión y les vuelve a llamar.

Kirilenko, presidente

Con el baloncesto tocando fondo, la Federación responde con la celebración de una votación el 25 de agosto en la que el único candidato, Andréi Kirilenko, es elegido como nuevo presidente. "Hace un par de años, el baloncesto era el tercer o cuarto deporte más popular en Rusia. Ahora debe ser el séptimo. ¡Quiero que el basket vuelva a estar presente en cada casa de nuestro país!", declaraba eufórico el recién retirado jugador, añadiendo un escueto:"Debemos modernizarnos", definitorio del desastre y la corrupción de los dos últimos años.
Kirilenko, que jugó durante trece temporadas en la NBA, evoca ahora a esa figura de héroe del pueblo ruso que tiene la ardua tarea de devolver a su país al primer nivel. Un paso que no debe empezar en lo deportivo, sino en una regeneración institucional.
Rusia llegaba al Eurobasket tras un verano muy movido en el que la corrupción de sus anteriores gobernantes estuvo a punto de terminar con la gran tradición baloncestística del combinado nacional. Además, en lo deportivo, las ausencias de Sasha Kaun, Timofey Mozgov, Victor Khryapa y Alexey Shved eran otro impedimento más para que Rusia no firme un buen torneo.
Algo que se ha confirmado con un inicio de campeonato desastroso, conderrotas ante Israel, Polonia y Finlandia que ponen casi imposible su clasificación para octavos de final. Habrá que esperar para verles resurgir.

Eduardo Salán                                              8 septiembre 2015

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