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viernes, 29 de mayo de 2015

NBA The Finals 2015: Los dos de Akron


La NBA ya tiene a los dos equipos que a partir del próximo jueves lucharán por el anillo. Golden State Warriors y Cleveland Cavaliers son justos finalistas tras mostrar una superioridad aplastante en los Play Offs de las dos Conferencias, de la mano de Stephen Curry y LeBron James, los dos jugadores más en forma del momento, que además comparten ciudad natal.

La ciudad de Akron, en Ohio, vio nacer a los dos jugadores que hoy atraen los focos del baloncesto mundial. En el mismo hospital, Gloria James y Sonya Curry dieron a luz a LeBron el 30 de diciembre de 1984 y a Stephen Curry el 14 de marzo de 1988 respectivamente. En caso de este último, solo su partida de nacimiento nombra a Akron. Curry dice sentirse muy alejado de esta ciudad, y es que nació allí cuando su padre jugaba para los Cavaliers y a las pocas semanas un traspaso lo mandaba a Charlotte Hornets, donde allí sí se crió durante varios años

Sin embargo, la pequeña ciudad puede estar orgullosa de acoger a dos superestrellas, sobre todo en el caso de LeBron, quien ha exportado a esta localidad por todo el mundo. Una final que se prevé de un duelo titánico entre los dos jugadores, pero pongamos datos a esta rivalidad:


Stephen Curry a completar una temporada de ensueño

El base de los Warriors está redondeando su temporada de MVP con también cifras históricas en estos Play Offs. Se convertirá en el primer jugador de la historia en enfrentarse uno a uno con los otros cuatro jugadores del mejor quinteto de la temporada en el mismo Play Off. Lo ha hecho ya contra Anthony Davis, Marc Gasol y James Harden. Espera ahora LeBron James.

Atendiendo a las estadísticas, se ha convertido en el cuarto jugador en la historia, tras Kareem Abdul-Jabbar, Tim Duncan y el propio LeBron James, en firmar al menos 30 puntos y 5 asistencias en los tres primeros partidos de las Finales de Conferencia. Además de ser, junto a Michael Jordan, los dos únicos capaces de anotar 40 puntos con cinco triples y un 55% de acierto en tiros de campo. Casi nada.

¿Su arma principal? Sigue siendo el tiro de tres puntos, y  es que Stephen Curry ha batido el número de triples en una postemporada con más de 64. Que se prepare su ciudad natal porque Curry viene con la metralleta cargada...


LeBron James a convertirse en mito

¿Quién iba a pensar viendo a estos Cavaliers el primer mes de la temporada que podrían  ganar el anillo? Muchos traspasos, nuevos fichajes, lesiones... y llegan al momento clave en el mejor estado de forma... gracias a un inconmensurable LeBron James. El jugador tiene la oportunidad de ganar el anillo más difícil de su carrera gracias a unas actuaciones que se escriben ya en el libro de historia de la NBA.

53 es el número de partidos en los que LeBron ha conseguido al menos 30 puntos, 5 asistencias y 5 rebotes, superando esta temporada a Michael Jordan. Sin embargo, no es el único al que ha sobrepasado en listas históricas: 6º máximo anotador de los Play Offs por encima de Karl Malone y 7º máximo ladrón superando a Larry Bird. Además, los 37 puntos, 18 rebotes y 11 asistencias que firmase en el 3er partido frente a Atlanta Hawks son cifras que no conseguía nadie en la Liga desde Charles Barkley en 1993. Y como colofón, pasó a Jason Kidd en la lista de jugadores con más triples-dobles en postemporada al conseguir su 12º en estos Play Offs y colocándose segundo, solo por detrás de Magic Johnson. Muy cerca estuvo James, a 0,7 asistencias, de promediar un triple-doble en las Finales de Conferencia... ¿Alguien dijo que LeBron no estaba a la altura? Los números no engañan.

James es capaz también no solo de superar a las estrellas de los '80 y '90, también de pulverizar marcas de hace cuarenta o cincuenta años. Ha superado a Jerry West en número de partidos con 30 puntos o más y está igualado con Kareem Abdul Jabbar, a quien pasará seguro en estas Finales. Además, está a dos partidos de superar a Oscar Robertson en partidos de 30 puntos, 10 rebotes y 10 asistencias.

LeBron también se une a ocho jugadores de los Celtics como los únicos en la historia en disputar cinco finales consecutivas. Ellos lo consiguieron en la década de los '60, y es ahora King James capaz de igualar ese registro.


Desde California a Ohio

Estos números dan incluso vértigo, pero lo cierto es que un anillo difícilmente lo gana un solo jugador. Aquí van también algunos datos de los dos equipos que arropan a estas superestrellas:

Entre Golden State Warriors y Cleveland Cavaliers solo han perdido cinco partidos en estos Play Offs. Un récord combinado de 24-5 que supone el mejor balance desde 1991, cuando los Lakers de Magic y Divac se enfrentaron a los Bulls de Jordan y Pippen.

Los Warriors pueden celebrar el 40º aniversario de su último título consiguiendo el cuarto para sus vitrinas. Y lo cierto es que la historia dicta a su favor. De los once equipos que han alcanzado los 79 triunfos, como es ahora estos Warriors, todos ellos consiguieron el anillo de campeón. Aunque LeBron James piensa que las estadísticas están para romperlas, y quiere llevar a Cleveland Cavaliers al primer campeonato de su historia, al contrario que las casas de apuestas, que dan favorito a Golden State con un 72% de posibilidades.

El atractivo duelo también está servido en los banquillos: Steve Kerr y David Blatt son los protagonistas de otro datos histórico: la segunda vez en la historia que dos entrenadores novatos se enfrentan por el título. La última vez en 1947, cuando Edward Gottlieb (Philadelphia Warriors) y Harold Olsen (Chicago Stags) se disputasen el título de la BAA, que dos años después se convertiría en la NBA. Un caso poco común, y es que en las últimas quince temporadas, los entrenadores de los equipos finalistas sumaban al menos doce años de experiencia dirigiendo desde el banco.

¿Y qué hay tras Curry y LeBron? Habrá que estar muy atentos al estado de salud de Kyrie Irving. En partidos que se presuponen de alto ritmo físico y anotador, la actuación del base se torna casi esencial. Bonito duelo también de J.R Smith e Iman Shumpert intentando frenar a los 'Splash Brothers', lo propio intentará Draymond Green con LeBron.

El factor menos igualado puede estar en el fondo de armario. Los Warriors cuentan con un banquillo más amplio y de más calidad, mientras que en Cleveland, James Jones y Dellavedova intentarán seguir con el buen papel realizado hasta el momento.

Estos son los datos que hacen de esta Final un gran atractivo para los aficionados. Así lo muestra también el precio medio de las entradas: 1.440 dólares... casi nada. Poco más que añadir,  mejor juntarse con los amigos y disfrutar de la magia de Las Finales.


El Calendario de las Finales (Hora peninsular española):

Partido 1: Jueves 4 de junio en casa de Golden State, 03:00h
Partido 2: Domingo 7 de junio en casa de Golden State, 02:00h
Partido 3: Martes 9 de junio en casa de Cleveland, 03:00h
Partido 4: Jueves 11 de junio en casa de Cleveland, 03:00h
Partido 5*: Domingo 14 de junio en casa de Golden State, 02:00h
Partido 6*: Martes 16 de junio en casa de Cleveland, 03:00h
Partido 7*: Viernes 19 de junio en casa de Golden State, 03:00h

(*) Si fueran necesarios

Fuente: NBA.com; ESPN.com





Edu Salán          29 mayo 2015

miércoles, 20 de mayo de 2015

Baloncesto y amistad: El show de Bernie y Ernie


Es un hecho que el baloncesto trasciende más allá de la cancha y esta es una bonita historia de amistad que así lo ratifica. La amistad de dos neoyorkinos que compartieron una exitosa carrera en el mundo de la canasta. Bernard King y Ernie Grunfeld son los dos protagonistas de un show que siempre quedará en la retina de los aficionados. Bienvenidos al show de Bernie y Ernie.

Bernard King nació en Fort Greene, un barrio de Brooklyn, en pleno corazón de Nueva York el 4 de Diciembre de 1956. Bernard vivía con sus hermanos y sus padres en el duodécimo piso de las viviendas sociales 'Walt Whitman', un entorno lleno de pobreza. Lejos de unirse en la adversidad, la familia estaba completamente rota y eso no ayudaba a la educación de Bernard en tal peligroso barrio. "Fort Greene era un barrio difícil, pero si querías jugar contra los mejores, ese era el sitio adecuado" afirma John Rushmore, amigo de la infancia de Bernard. El baloncesto era entonces la alternativa para escapar de la pobreza y la violencia que se palpaban en las calles neoyorkinas: "Gané un torneo con el primer equipo con el que jugué, pero al doblar la esquina, me dieron un puñetazo en la cara y me robaron el trofeo. Ese era el ambiente que me rodeaba", recuerda King.

Mientras tanto, a 15 km de Fort Greene, en el barrio de Queens, vivía Ernie Grunfeld. "Nací en Rumanía  y tenía nueve años cuando llegamos a EEUU. Dejamos Rumanía en 1963 debido al antisemitismo que sufríamos en aquel entonces". La familia Grunfeld se instaló en un pequeño apartamento con una habitación. A los problemas de adaptación se les sumó la pérdida del hermano mayor de Ernie por leucemia tan solo un año después de llegar a América. El joven vio en las canchas de la calle Austin un vehículo para adaptarse a la sociedad neoyorkina: "Cuando llegué se reían de mí porque no conocía su idioma o no entendía algunas bromas. Yo salía a la cancha y solo hablaba el idioma del baloncesto", recuerda Ernie. Y es que "cuando estaba en la cancha nadie se burlaba de mí", añade.

Los padres de Ernie le apoyaban en sus logros baloncestísticos. Por el contrario, los de Bernard King no hacían ningún caso a su hijo. "Mi madre nos obligaba a ir a la Iglesia y yo me escapaba para jugar al baloncesto. Al volver a casa me pegaba", recuerda King. Una violencia que formó en el joven un carácter muy serio: "Cuando pisaba la cancha lo dejaba todo a un lado. Era mi vía de escape. Esas palizas forjaron la cara que ponía al jugar", añade Bernard.

Dejando el baloncesto callejero en el que se criaron, los dos dieron el paso al baloncesto de instituto. Ernie jugó para el Instituto de Forest Hills, siendo el máximo anotador ya desde el primer año. "Es capaz de hacer cosas impresionantes", declaraba entonces su entrenador Irwin Isser. Grunfeld se convirtió en el segundo mejor jugador de Nueva York y en su último año de instituto era el mejor del país. "Había 150 o 200 universidades que me querían fichar", recuerda Ernie. Por aquella época, todas las universidades de gran nivel se encontraban en la zona Oeste del país y la mayoría de los jugadores de Nueva York solían irse de la Gran Manzana. Así, el asistente de la Universidad de Tennessee, Stu Aberdeen, le convenció para que fichase por su Universidad, que jugaba en la Conferencia Sureste. Ernie demostró su valor desde el principio. Se convirtió en el máximo anotador del equipo con 17 puntos por partido, además de ser nombrado mejor jugador de la Conferencia.

Tras una temporada exitosa con Ernie Grunfeld, los de Tennessee volverían a Nueva York para reclutar a otro joven talento. Bernard King había promediado 26 puntos y 26 rebotes por partido en el Instituto Fort Hamilton y su nombre ya cobraba fama por toda la ciudad. King aun recuerda el momento en el que también Stu Abeerden fue a ficharle: "Fuimos a un restaurante, yo nunca había estado en uno, así que me senté y miraba de reojo a los lados para ver que hacía la gente e imitarlo".

Las dos jóvenes estrellas del asfalto neoyorkino juntaban sus caminos en Tennessee por primera vez. "Había química entre nosotros. Conectamos desde el principio", recuerda Ernie. Para un Grunfeld que ya llevaba un año en Knoxville, la adaptación fue fácil, pero King llegaba a una universidad en la que de los más de 20.000 estudiantes, tan solo el 3% eran negros. "En el Sur el racismo era mucho más fuerte, pero al principio no le di importancia", recuerda Bernard.  En el otoño de 1974, los estados del Sur eran de los más racistas en todo el país, y que llegase Bernard King a jugar al baloncesto a la Universidad no pasó desapercibido para la gente de Tennessee. "El primer año, el entrenador, Ray Mears, me dijo: ' La policía ha venido a verme y me ha dicho: ' Tengo agentes a los que no les gusta nada ese negro engreído y harán lo que sea para cogerle'. Ante eso, ¿Qué haces? No se lo conté a nadie", cuenta Bernard King.

En Tennessee nadie sabía nada de ese tal Bernard King como jugador, pero este se encargó de revertir esa situación desde el principio. Al comienzo de la temporada 1974-1975, Ernie se lesionó, y lejos de esconderse, Bernard anotó 42 puntos en su partido de debut con los Volunteers de Tennessee. Tras la vuelta de Grunfeld, los dos jugadores formaron un tándem explosivo en la cancha y también fuera de ella: "La química que tenía con Ernie no la he tenido nunca con ningún otro jugador en toda mi carrera", apunta Bernard. Los dos se complementaban a la perfección aportando desde distintas facetas del juego: Ernie destacaba desde el perímetro, mientras que Bernard era un jugador de poste bajo. El entrenador Mears estaba encantado de tener a estos dos jugadores en su plantilla: "Su táctica era muy sencilla: pasádle la bola a Ernie, y si no está libre, pasádsela a Bernard. Ese era el sistema", recuerda King.

En el Estado de Tennessee, el principal deporte era el fútbol americano, pero "el show de Bernie y Ernie", junto con el apoyo de los aficionados, convirtió a la Universidad en un referente baloncestístico a nivel nacional. La gente llenaba un pabellón que se convirtió en un auténtico circo: "A Mears se le ocurrió poner a un tipo en monociclo haciendo malabares con tres balones", recuerda Bud Ford, director de información deportiva. Tal era el eco de las dos estrellas que incluso la revista Sport Illustrated les puso en portada. El tándem anotaba 50 puntos por partido en una época en la que todavía no existía la línea de tres puntos o el reloj de posesión.

Por aquel entonces, Ernie era el Rey del Campus, un ídolo sexual entre las chicas. Sin embargo, Bernard rehuía la fama, pese a protagonizar varios incidentes con la policía local. King empezó aquí sus problemas con la bebida e incluso fue arrestado varias veces por conducir ebrio y por posesión de marihuana. El incidente más grave llegó en un arresto: "Llegó un policía y me empujó contra el coche. Yo no entendía nada. Me quise dar la vuelta y me golpeó en la cabeza con la culata de la pistola", cuenta Bernard, "Nunca olvidaré la sangre cayéndose por la cara. Te pueden retirar la camiseta y hacerte mil homenajes, pero eso no se olvida", añade entre lágrimas. Bernard King tardó 30 años en volver a pisar la Universidad tras los múltiples incidentes racistas que sufrió en su estancia en Tennessee. "Ojalá me lo hubiera contado porque quizás podríamos haberle ayudado", dice sorprendido al respecto Ernie.

Las dos estrellas cerraron su periplo universitario y se presentaron al Draft de 1977 para dar el salto a la NBA. Los precedentes eran brillantes en los dos casos. Bernard había sido nombrado jugador del año en las tres temporadas que disputó con los Volunteers, mientras que Ernie fue jugador del año en su primera temporada y venía de ganar la medalla de Oro en los Juegos Panamericanos ese mismo verano. Los dos fueron elegidos en la Primera Ronda: King en el 7º puesto por New Jersey Nets y Grunfeld en el 11º por Milwaukee Bucks.

El rol cambiaba. Bernard King mejoró su juego, ahora mucho más peligroso de cara al aro, y estuvo entre los máximos anotadores las dos primeras temporadas. Sin embargo, los malos hábitos fuera de la cancha continuaban. "Después de los partidos, salía y bebía solo". El jugador de los Nets fue arrestado de nuevo por conducir ebrio y el equipo decidió traspasarle a Utah Jazz. Allí, un nuevo arresto relacionado con el alcohol hizo que únicamente jugase 19 partidos aquella temporada. La situación se volvió insostenible: "Si no dejaba de beber, mi carrera se acababa ahí mismo", recuerda. King se rehabilitó y en 1981 fichó por Golden State Warriors, donde volvió a estar entre los máximos anotadores de la Liga.

Mientras, Ernie había tenido un papel secundario en los Bucks, y después con el mismo rol en los Kings de Kansas City. Sin embargo, cinco años después de dejar la universidad, la vida de los dos volvería a cruzarse en una cancha de baloncesto en 1982. Bernard King y Ernie Grunfeld fichaban por New York Knicks. "Íbamos juntos a los partidos. Nuestras mujeres iban juntas a vernos jugar y pasábamos mucho tiempo juntos", recuerda Ernie. Para King era también un sueño hecho realidad: "Me crié viendo jugar a Willis Reed, Dave Debusschere, Earl Monroe, Walt Frazier... por eso, al ponerme esa camiseta sentía que representaba la historia de los Knicks, representaba a Brooklyn , mi barrio y mi hogar. Iba a dar todo lo mejor de mí mismo", afirma Bernard.

Bernard King se convirtió en la superestrella del equipo desde el principio. "He jugado con los grandes. Desde Isiah Thomas, Michael Jordan o Moses Malone..., pero él era el más intenso con el que he jugado", recuerda Darrel Walker, escolta de aquellos Knicks. "Pasaba de la calma a la intensidad extrema. Decíamos que ponía 'cara de partido' ", cuenta su amigo y compañero Ernie.

Bernard era el 'king' de Nueva York, y su juego impresionaba a toda la NBA. "Era una máquina ofensiva. En su primer año anotó 22-23 puntos por partido; en su segundo disputó el MVP con Larry Bird siendo el máximo anotador con 26 puntos por partido; podía meter 50 puntos en dos partidos consecutivos... Recuerdo la serie de Play Off ante Detroit Pistons en la que King anotó más de 40 puntos en cuatro de los cinco partidos", rememora su entrenador en los Knicks Hubie Brown.

Bernard King estaba en el mejor momento de su carrera. En 1985 promediaba 33 puntos por partido, pero el 23 de Marzo de ese año sufriría el momento más duro en una cancha de baloncesto. Ante los Kings, Bernard sufrió una lesión de rodilla. "Se oyó el chasquido", recuerda Hubie. Bernard se retorcía de dolor en la cancha ante la mirada de Ernie: "Se me paró el corazón, igual que a todos los que estábamos en el estadio". Desgarro del cartílago, fractura de un hueso y rotura del ligamento anterior cruzado era el parte médico. "Nunca lo olvidaré. Mi entrenador cerró la puerta y rompió a llorar", recuerda Bernard. Para recuperar las funciones básicas haría falta una reconstrucción total de la rodilla y varios años de rehabilitación. Para los médicos, su carrera había terminado, pero Bernard King tenía otros planes. "Mi corazón me hará jugar de nuevo. Si pude llegar de un barrio de Brooklyn hasta aquí, podré con esto", pensaba entonces el jugador.

 "Nadie antes había sido capaz de jugar al mismo nivel después de una lesión como esa. Eso sin duda le sirvió de motivación", afirma Ernie. King se centró en su recuperación. No dejaba que lo viera la prensa o la directiva del equipo, solo Ernie tenía contacto con él. Fue entonces cuando la amistad entre los dos volvió a tomar partido gracias al apoyo de Ernie, esencial en el proceso de rehabilitación.

El 10 de Abril de 1987, más de dos años después  de su lesión, Bernard King regresó ante el rugido de la grada neoyorkina. King jugó los seis últimos partidos de aquella temporada y dejó Nueva York para fichar por Washington Bullets. En la capital estadounidense, recuperó su condición de All Star y calló a todos los que no creían en él tras la grave lesión.

Tras un breve paso por New Jersey Nets, los problemas de rodilla continuaron y Bernard King colgó las botas en 1993 con números históricos a su espalda: 22'5 puntos por partido, cuatro veces All Star y casi 20.000 puntos en toda su carrera NBA. "Cuando se retiró estaba en el 19º puesto de los máximos anotadores históricos, pero piensa que cuando se lesionó estuvo dos años sin jugar. Luego otro en Washington por otra lesión de rodilla, y antes en Utah solo jugó 19 partidos. Perdió cuatro años de su carrera y aun así acabó el 19º en la lista de máximos anotadores históricos. Algo asombroso", cuenta Hubie Brown.

Por su parte, Ernie se había retirado mucho antes, en 1986, pero siguió muy ligado al mundo NBA. Primero como analista deportivo para la televisión, luego como entrenador en varias franquicias y finalmente como presidente de Washington Wizards, donde lleva ejerciendo este puesto desde 2003.

Tras sus respectivas despedidas, la Universidad de Tennessee volvió a juntar a los dos amigos décadas después. Primero en 2007, cuando retiraron la camiseta con el número 53 de Bernard King, y también un año después cuando hicieron lo mismo con el número 22 de Grunfeld. Los honores no acabaron ahí, y es que Bernard King alcanzó el mayor reconocimiento en el mundo del baloncesto al entrar en 2013 en el Salón de la Fama, siempre junto a Ernie. "Intento no hacer distinciones entre compañeros, pero en el caso de Ernie fue distinto. No estaría en el Hall Of Fame de no ser por lo que hicimos juntos", recordaba King.

Estos dos hermanos, como ellos mismos se califican, han compartido el amor por el baloncesto y se han apoyado en la amistad para superar las adversidades. Es la bonita historia de uno de los tantos valores que da este deporte. "Ha habido momentos en los que nos hemos distanciado, pero cuando nos vemos es como si no hubiera pasado el tiempo", dice Ernie. Y es que "la amistad que tenemos no cambiará nunca", añade Bernie.


Fuentes: Documental 'Bernie & Ernie'. Jason Hehir,ESPN; NBA.com



Edu Salán                                                                 20 Mayo 2015