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jueves, 17 de enero de 2013

Lituania: La Tierra Prometida del Basket



La pasión, la euforia, la celebración, el amor..todo al servicio del deporte de la canasta en el pequeño país báltico.
Dicen que las comparaciones son odiosas, y en este caso, también. La pasión por el baloncesto no se acerca ni siquiera a como se vive en España el fútbol. Es más que eso.
Recuerdo con nostalgia los dos veranos que pasé allí. Sin duda, el baloncesto fue uno de los protagonistas de ambos viajes.
Verano de 2011. Coincidí con el Europeo que se disputaba precisamente en Lituania. Todos y cada uno de los lituanos lucían camiseta y bandera al viento para apoyar a su equipo. Era el evento que llevaban años esperando y no iban a defraudar a nadie.
Desde calles empapeladas con los jugadores nacionales hasta balones gigantes en los centros comerciales o escaparates llenos de ropa y complementos para animar a Lituania. Se respiraba baloncesto por cada esquina.
Transcurridos los primeros días de campeonato llegó uno de los grandes partidos que los aficionados esperaban: Lituania frente a España. Recuerdo ir a un restaurante a las tres de la tarde para comer y ver todas las mesas reservadas para el partido de esa noche.  Acabé viendo el encuentro desde la calle porque todos los bares y restaurantes estaban hasta arriba, sin un sitio libre. La gente, cerveza en mano, aplaudía en grupo cada canasta lituana mientras se entristecía con las respuestas de los españoles.
Pese a la eliminación de su equipo en cuartos de final frente a la sorprendente Macedonia, los aficionados siguieron disfrutando del baloncesto aunque no jugasen los suyos. Sentían amor por el deporte y no sólo por los colores. Así, emplazaban su ilusión hasta el verano siguiente cuando Lituania jugase los JJOO.
El verano de 2012 también tuve la suerte de pisar tierras lituanas durante un mes: el mes de los JJOO de Londres. De nuevo todo el país se vestía de amarillo, verde y rojo para apoyar a los suyos con el grito de: "LIETUVA, LIETUVA!!". El baloncesto era un esperanza ya que los aficionados eran sabedores de la falta de nivel del equipo frente a otros combinados internacionales, pero la gente respondió igual: llenando los bares y las plazas, y juntándose en lugares céntricos para ver en una pantalla gigante todos los eventos deportivos de la jornada olímpica.
También en ese Agosto se daba una de las fiestas nacionales en Kláipeda, la ciudad costera de Lituania. Para mi sorpresa, me encontré con toda una avenida entera cortada al tráfico llena de canastas para que los jóvenes pudiesen jugar. No dabas cuatro pasos sin observar alguna referencia al mundo de la canasta, algo que disfrutaba con gran devoción.
Podía observar canastas en la mayoría de los jardines de casas y algo que no faltaba en el maletero de cualquier coche: un balón de baloncesto. Todas las tardes los parques se llenaban para que niños y mayores compartieran sus conocimientos baloncestísticos y otros que aprendían cada día un poco más.
Las escuelas de baloncesto en los países bálticos enseñan baloncesto de calidad. Todo ello se ve reflejado en los buenos resultados de sus jóvenes canteras, así como jugadores nacionales que disputan la NBA.
Sin embargo, cuando charlaba con los propios lituanos me comentaban que los jugadores prefieren jugar en Lituania, y si se van al extranjero es por dinero. Esto también explica el ambiente cómodo en que los profesionales de la canasta se sienten reconocidos y respetados.
Tal vez los dos equipos más conocidos sean Zalgiris Kaunas y Lietuvos Rytas, que exportan al continente europeo la marca Lituania de baloncesto. Otra persona que está comprobando esta pasión a la que nos hemos referido en el artículo es el técnico español Joan Plaza, que actualmente está entrenando exitosamente al club de Kaunas.
El español en sus seis meses que lleva en Lituania declaraba: " No creo que haya en Lituania otra referencia no ya cercana sino que se acerque a lo que representa el Zalgiris como símbolo del país. Incluso ahora que hay graves problemas financieros, la gente sigue viviendo a nivel de calle lo que simboliza el club. Mis jugadores son muy populares, no pueden cenar tranquilos en un restaurante… Son ídolos porque se lo merecen y porque no hay otros deportistas a su altura. Eso se traduce en el pabellón en notar la fuerza de la afición y la responsabilidad de tener 15.000 ó 16.000 personas en cada partido, no sólo en Euroliga, siguiéndote."
No podía faltar en este artículo la figura de Arvydas Sabonis. El ex jugador lituano es el representante del país en todo el mundo y un auténtico héroe para sus paisanos. Ejemplifica en su figura a una Lituania llena de baloncesto dispuesta a compartir esa  euforia por todo el planeta.
Es gratificante ver a un país unido por el deporte. La pobreza y la precariedad pasan a un segundo plano durante los 40 minutos que dura un partido, y tan sólo un balón y una canasta son suficientes para arrancar una sonrisa a cualquiera. Es el valor del deporte en sí, lo que trasciende más allá del juego. Y sólo cuando se siente amor por un deporte se rompen esos límites.
Sin duda, os invito a todos los amantes del baloncesto a pasar por Lituania: la tierra prometida del basket.

Muy pronto contaremos con la entrevista a una persona que nos desvelará de primera mano los secretos de una religión en Lituania: el baloncesto. Estad atentos!


Eduardo Salán                                                        17 Enero 2013

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