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miércoles, 9 de enero de 2013

Chris Herren: Entre el infierno y el cielo


Chris Herren nació un 27 de Septiembre de 1975 en la localidad de Fall River (Massachusetts), próxima a Boston.
En Fall River, el baloncesto de instituto era lo más seguido, le otorgaba la identidad a esta pequeña ciudad, y el Instituto Durfee era el abanderado del gran baloncesto en todo el estado.
El hermano mayor de Chris, Mike Herren, jugó para Durfee convirtiéndose en un gran jugador mientras Chris le admiraba desde la grada y hacía de su hermano mayor todo un ídolo y referente.
Chris no tardaría en despuntar en el Instituto Durfee. Decían de él que era uno de los mejores jugadores de instituto que jamás había existido y el joven llevaba "el peso de la ciudad en sus hombros" como declaraba su hermano mayor, Mike Herren.
Título tras título, Chris Herren fue forjando su leyenda en todo el estado de Massachusetts, pero los malos hábitos empezaban a aflorar en la vida de Chris y es que como contaba un compañero suyo de instituto "La generación Durfee era de drogas, alcohol y baloncesto. Después de cada partido o cada entrenamiento salíamos de fiesta". El propio Chris reconoció que " era estudiante de primer año del instituto cuando empecé a beber y fumar hierba", pero mientras los chicos de Durfee ganasen, todo se aceptaba.
La madre de Chris ya avecinaba estos problemas y como ella misma reconocía: "el baloncesto se convirtió en un tren sin control en nuestro hogar". Mientras que su hermano Mike afirmaba que Chris "no sabía cuando parar", y que fue el grave problema que después llegaría a límites insospechados por aquel entonces.
Tras jugar temporadas de ensueño en el Instituto llegaba la hora de elegir Universidad. El joven de los Herren recibió ofertas de las más prestigiosas universidades de todo el país a nivel baloncestístico, pero Chris quería una cosa: jugar cerca de casa. Así pues, eligió la Universidad de Boston para defender la camiseta de Boston College.
Lo que podría ser una puerta de éxito hacia la NBA se convertiría en su calvario personal durante más de 15 años. Chris Herren contaba: " A las dos semanas de llegar a la Universidad entré en mi habitación del campus, y mi compañero estaba con dos chicas esnifando cocaína. Entré, y una de las chicas me lo ofreció, dije que no quería. Ella insistió y me aseguró que no me haría daño. Me esnifé mi primera raya de cocaína con 18 años".
Como el propio Chris Herren dijo: " Se abrió una puerta para mí que no fui capaz de cerrar durante los siguientes 15 años".
Mientras Chris vivía ya una doble vida fuera de las canchas, las noticias malas tampoco tardaron en llegar cuando se rompió la muñeca durante un encuentro, lo que le mantendría sin jugar durante un año entero. Esto no solo significaría apartar el baloncesto, sino que Chris solo se dedicaría a una vida de excesos en su estancia en la Universidad.
Chris dio positivo en un par de controles antidroga, y tan sólo dos meses después de entrar en la Universidad, ya estaba en todas las portadas de periódicos relacionado con la palabra cocaína.
Inmediatamente fue expulsado de la Universidad de Boston. El baloncesto abandonaba la vida de Chris Herren, pero por poco tiempo. Jerry Tarkanian, el entrenador de la universidad de Fresno (California), contactó con Chris para darle una segunda oportunidad. El baloncesto volvió a estar presente para Chris Herren, también el papel motivador de su mujer Heather fue un punto importante para que Chris aceptase cambiar de aires y mudarse a la costa Oeste de EEUU, en la pequeña localidad de Fresno, hasta entonces desconocida para el jugador.
El destino quiso que el primer partido de Chris con la camiseta de Fresno State fuese frente a la Universidad de Massachusetts. Chris volvía a casa para jugar al baloncesto. Sabedor del comportamiento del público, Chris anotaba una canasta tras otra mientras en la grada se escuchaban gritos de "yonki" o "cocainómano" para dolor de su familia que veía el partido desde la grada. El base anotó 30 puntos y lideró a su equipo a la victoria para levantar a un pabellón que acabó coreando su nombre.
Veinte años después, Jerry Tarkanian entre lágrimas resumía así la vida de Chris: "Tenía probablemente tanto talento como cualquiera de los jugadores que hemos tenido, pero el problema es que él no supo cómo manejarlo".
Chris llevaba ya casi tres años en Fresno liderando al equipo y convirtiéndose en uno de los mejores jugadores universitarios del país. Y los pronósticos no podían ser mejores cuando el rector de la Universidad y el director de deportes se reunieron con él y le notificaron que tras reunirse con varios ojeadores de la NBA, sería elegido con mucha seguridad en la primera ronda del Draft.
Lo que muchos desconocían era que Chris se mantenía en las mismas. Volvió a dar positivo y el sueño de la NBA se esfumaba para el joven de Fall River. Él mismo contaba: "Tenía que mirar a las cámaras de televisión y decir a todo el país que era drogadicto".
La familia le envió a un centro de desintoxicación en Salt Lake City (Utah), y Chris lo resumía así: "Con 21 años estaba sentado ahí escuchando a un tipo de 35 años y mi actitud era como diciendo: 'mira que perdedor tan patético, yo nunca estaré con ellos, ¿Por qué estoy perdiendo el tiempo aquí? '. No escuché ni preste atención. Cumplí mis 28 días y volví a Fresno a seguir jugando".
Chris Herren volvería a su Universidad para volver a conquistar el sueño NBA. Y sobre la pista las drogas quedaban atrás. A cada ciudad que viajaban era  uno de los objetivos de cualquier aficionado rival, su entrenador afirmaba que  "cuanto más se metían con él, mejor jugaba".
Parecía que Chris levantaba cabeza. Ese mismo año se casó con su novia de toda la vida, Heather, y tuvo un hijo. Las buenas noticias seguirían cuando fue elegido en el puesto 33 del Draft de 1999 por Denver Nuggets. Para Chris era un triunfo: "El puesto 33 es como el puesto nº 1, me siento igual de bien".
El chico de Boston volvía a mudarse al Oeste. Esta vez Denver sería su hogar y contaba así su andadura en la mejor liga de baloncesto: "Al entrar en ese vestuario, Nick Van Exel me cogió de la camiseta y Antonio Mcdyess me cogió del brazo y me dijeron: Conocemos tu historia. Sabemos que tienes problemas, así que tienes que cumplir ciertas normas. Nada de beber, nada de fumar. Cuando salgamos a jugar fuera tendrás que informarnos y vamos a vigilar cada movimiento que hagas"; Chris Herren aseguró " Ese año fue, probablemente, el más sano de toda mi vida".
Durante esa temporada, Herren promedió alrededor de 3 puntos y 3 asistencias por partido, pero la sensación del novato era buena de cara a su prometedora carrera NBA.
Sin embargo, algo cambió en la vida de Chris y es que ese verano del 99 fue traspasado a Boston Celtics. El hijo pródigo regresaba a casa, pero su hermano Mike lo contaba así: " Fue un desastre. Darle a un chaval con problemas de drogas un acceso ilimitado a ellas. Fue como firmar su sentencia de muerte. Putos Celtics".
Así, Chris Herren volvía su ciudad natal, Fall River, y ese acceso ilimitado de drogas se hizo latente desde el principio: "En verano volví a casa con mi mujer y ms hijos. Entonces me encontré con un viejo amigo que me recomendó un calmante (oxicodina). Inmediatamente me enganché".
El ya entonces jugador de Boston Celtics, contaba con este recuerdo su presentación con una de las más históricas franquicias de la NBA: "Desde niño soñaba jugar con los Celtics. Y ahí estaba sujetando la camiseta de los Celtics y sólo pensaba en contactar con el camello porque tenía el mono. Apenas recuerdo lo que pasó durante esa rueda de prensa".
La mentira era cada vez mayor: " Le decía a Heather que me iba a quedar después del entrenamiento para practicar algunos tiros y lo que hacía era ir a Fall River para pillarle algo a algún camello y volver rápidamente para hacer como si acabase de salir del entrenamiento".
Pero  el baloncesto seguía para Chris, y su rendimiento no bajó. Así lo contaba su amigo Bill Reynolds: "Era capaz de jugar bien un partido de la NBA siendo un auténtico yonki. Era increíble".
Sin duda, la época en los Celtics fue un auténtico infierno para Chris Herren, que tras sufrir una lesión en la rodilla decidió cambiar de aires e irse a jugar a Europa.
Bolonia (Italia) fue el primer destino que eligió Chris para empezar de nuevo, pero lo que podría parecer una salvación se convirtió en una pesadilla, y  es que allí conoció a su primer camello de heroína.
Chris siguió escapando de la droga jugando en Pekín, Shangai, Estambul, Varsovia y Teherán; pero más lejos de eso, reconocía que de los 22.000$ que ganaba al mes se gastaba 12.000$ en heroína al mes.
Fue entonces cuando Chris sufrió el primer susto: una sobredosis. Más allá de cambiarle la cara, Chris continuó con su vida como en los últimos meses: "Me gasté cada centavo que había ganado jugando al baloncesto en droga, cada centavo que había ganado mi mujer trabajando en droga. Le robaba a mis hijos sus juguetes..todo lo que tuviera algo de valor y que pudiera empeñar".
Dejó el baloncesto profesional tras ser encarcelado varias veces por posesión de drogas y volvió a Fresno, ciudad en la que vivió sus gloriosos años universitarios. El segundo susto está vez si haría efecto en Chris: una sobredosis en 2008 que relataba así: "El policía que me puso las esposas me dijo: Chaval, has estado 30 segundos muerto".
Chis Herren vio su vida pasar durante unos instantes, los cuales le sirvieron para replantearse su futuro. Con la ayuda de su familia entró en una clínica de desintoxicación: " Me pasé desde las 5:30 de la mañana hasta las 10 de la noche lavando platos durante 20 días sin poder moverme del sitio. Tuve tiempo para pensar, para encontrarme a mí mismo".
Chris superó con éxito la rehabilitación y ahora parece estar recuperado. Actualmente se dedica a enseñar baloncesto a niños pequeños en Porsmouth, "Encuentro cierta paz en lo que hago ahora" declara Chris Herren sobre su nueva labor.
También se mueve por institutos, cárceles o centros de rehabilitación contando su experiencia a personas que han estado o pueden estar en la misma situación que él. Sin duda, un maravilloso gesto para compartir el esfuerzo y sudor que Chris empeñó en salir adelante cuando la muerte era lo más probable.
Esta es una historia de tantas, de superación y lucha, de tomar el baloncesto como refugio y auténtico salvavidas. Este artículo está dedicado a todas esas personas que encuentran en el baloncesto un modo de vida y que se apoyan en él para superar las circunstancias.
La información de este artículo está recopilada del libro y documental 'Chris Herren: Un yonqui en el basket' (título original: Unguarded) el cual os recomiendo encarecidamente que lo veáis y os dejo el enlace: http://www.youtube.com/watch?v=UXhgWJOxD6E&feature=player_embedded

 Eduardo Salán                                                         9 Enero 2013

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